Es tiempo de abrir una botella de vino, cortar un buen pan y sacar ese queso que estábamos reservando para una ocasión especial. Aunque, pensándolo bien, quizá no necesitemos ninguna ocasión. Porque pocos productos hablan de nuestra tierra con tanta personalidad como un buen queso. Y pocos placeres son tan sencillos como compartirlo con las personas que queremos. Bienvenido, otoño. Nosotros ponemos el queso.