Terminar un plato con aceite de oliva virgen extra no consiste en añadir grasa sin más. Es una decisión aromática. Un hilo bien elegido puede aportar frescura a una crema, unir los sabores de un arroz, dar profundidad a una carne o añadir perfume a una fruta. Como se incorpora al final, el aceite conserva una parte especialmente visible de su aroma, amargor y picor. Por eso conviene escogerlo con el mismo cuidado que el ingrediente principal. España ofrece variedades muy distintas y no existe una botella perfecta para todo. La mejor es la que acompaña la intensidad, textura y temperatura de la receta sin ocupar su lugar.