Una buena conserva de sardinas puede resolver un aperitivo en pocos minutos, pero su valor no está en la rapidez. Está en todo lo que ocurrió antes de abrirla: la selección del pescado, el cuidado durante la limpieza, la colocación manual, el líquido de cobertura y el tiempo de reposo. Cuando cada decisión se toma con criterio, una lata sencilla se convierte en una forma extraordinaria de acercarse al mar español.