Elegir vermut rojo o blanco no es una cuestión menor cuando se prepara un aperitivo con ambición gastronómica. Ambos comparten la base de vino aromatizado con botánicos, pero ofrecen registros muy distintos en copa, en mesa y en la conversación que nace alrededor de una buena selección española. El rojo suele ser más profundo, especiado y envolvente; el blanco, más luminoso, floral y fresco. La elección acertada depende del momento, de los aperitivos y del carácter que se quiera dar al encuentro.