Un gran aperitivo para seis personas no depende de llenar la mesa. Depende de elegir productos con personalidad, calcular cantidades razonables y servirlos en un orden que mantenga el interés. La ventaja de la despensa española es que permite construir una experiencia completa con muy poca cocina: aceitunas y patatas para abrir el apetito, conservas para aportar sabor marino, ibéricos y queso para dar profundidad, buen pan y una bebida que una el conjunto. El objetivo no es sustituir una comida abundante, sino crear entre sesenta y noventa minutos de conversación y bocados. Con siete u ocho referencias bien pensadas, la mesa resultará generosa, ordenada y fácil de disfrutar.