Preparar una despensa gourmet de otoño no consiste en acumular productos especiales hasta que pierdan su mejor momento. Consiste en elegir una base breve y versátil que permita cocinar bien un martes, improvisar un aperitivo el viernes y recibir invitados el fin de semana. Cuando bajan las temperaturas apetecen arroces, cremas, legumbres y sabores más profundos, pero también seguimos necesitando soluciones ágiles. Un buen aceite, un arroz que absorba el caldo, un par de fondos, conservas marinas, queso curado y un acompañamiento dulce forman un repertorio mucho más útil que una balda llena sin orden. La selección debe responder a lo que realmente se come en casa, al número de comensales y al espacio disponible.