Un caso real de regalo gourmet no se mide por el tamaño de la caja, sino por lo que ocurre cuando se abre. En este encargo, una empresa española con equipo y socios en Alemania necesitaba agradecer el cierre de un proyecto decisivo. Habían descartado los regalos corporativos previsibles: objetos con logotipo, tarjetas genéricas y detalles que terminan olvidados en un cajón. Buscaban España en su máxima expresión, con productos capaces de reunir a varias personas alrededor de una mesa.