Se obtiene mediante una corta maceración de las pieles de uvas tintas con el mosto, aportando su característico color rosado.
Es una excelente opción para arroces, pastas, ensaladas, pescados y cocina internacional.
El rosado tiene una maceración más breve, resultando más fresco, ligero y afrutado.
Lo ideal es entre 8°C y 12°C.
Por su equilibrio entre frescura, fruta y versatilidad gastronómica.